lunes, 30 de abril de 2012

La jueza Argentina que investiga los crímenes de franquismo viaja a España para recabar datos

Fuentes de la investigación afirman que ya se ha localizado a algunos de los torturadores denunciados.

Maria Servini de Cubria

 

farodevigo.es / CARMEN VILLAR / 26-04-2012


La causa contra los crímenes cometidos por el franquismo avanza. La juez argentina María Servini de Cubría recibió esta semana por primera vez la declaración, ya no de familiares, sino de un grupo de afectados directos por la dictadura, compuesto por cuatro expresos políticos, la familiar de un asesinado y una representante legal de uno de los últimos fusilados por el régimen. Todos ellos prestaron su testimonio ante el estrado el pasado lunes durante más de seis horas. No obstante, y pese a que varios de los denunciantes se han desplazado ya al país austral para ofrecer su testimonio personalmente y además la magistrada ha solicitado el envío por parte de las autoridades españolas de todos los datos concernientes a los altos cargos políticos y militares de la dictadura de Franco, esta semana ha anunciado que se desplazará a Madrid probablemente durante el mes de junio para recabar personalmente más información –pruebas y testimonios relacionados con el caso– para llevar adelante la causa.
Como confirma Darío Rivas, uno de los impulsores de la querella en Argentina, hijo de Severino Rivas, alcalde de Loentia (Castro de Rei, Lugo), fusilado en 1936, la magistrada se instalará durante aproximadamente una semana –debido a su apretada agenda, que incluye la presidencia del Tribunal de Buenos Aires– en las instalaciones de la embajada de Argentina en la capital española. "Se instalará allí como un detalle excepcional hacia quienes están en España. Recibirá a la gente que quiera presentarle sus problemas, porque muchos están esperándolo", explica Darío, un lucense de 91 años que promovió la querella en el país austral. A la querella, por "delitos de genocidio y/o de lesa humanidad", después se sumaron, entre otros, una veintena de familias represaliadas en Galicia, que presentaron una lista con más de 5.000 víctimas en la comunidad.

Los nueve fusilados de Chillón en 1939 recibirán sepultura el 1 de mayo

Los nueve fusilados de Chillón en 1939 recibirán sepultura el 1 de mayo

Boceto del panteón donde serán enterrados los restos de los fusilados.//Foto: EL DIA


Ciudad Real – Provincia | 29 Abril 2012

Los nueve vecinos de Chillón fusilados en la madrugada del 3 de junio de 1939 en la “Finca el Contadero” recibirán sepultura el próximo 1 de mayo en el cementerio municipal de la localidad tras la realización de un acto publico donde sus restos sean entregados a sus familiares.
Así lo ha confirmado el alcalde del municipio Jerónimo Mansilla quien ha destacado que, con este acto, “se cierra definitivamente una herida” abierta en Chillón desde que desaparecieran “Los Nueve” tras acabar la Guerra Civil Española.
     
  Será los miembros de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica los encargados de entregar los restos de los fusilados a sus familiares en una acto, organizado por el PSOE de la localidad, donde explicaran los pormenores del trabajo que han realizado desde octubre de 2011 localizando y exhumando los cadáveres.
     
  Tras la entrega de los restos, los familiares se dirigirán al Cementerio Municipal de Chillón para “enterrarlos juntos, como quiso el destino que permanecieran en los últimos 73 años” en un Panteón construido en los últimos meses para la ocasión.
       
El regidor de Chillón ha señalado que “han sido los propios familiares y voluntarios del municipio” quienes han realizado las obras de construcción del Panteón en un terreno del Campo Santo que ha sido donado al Ayuntamiento por particulares.
       
En él, estarán inscritos los nombres de los “nueve caídos por la represión franquista”.
“Allí descansaran definitivamente en Paz”, ha precisado Mansilla que ha seguido el proceso de exhumación de los restos en los últimos meses y que ha agradecido “el talante de los familiares y vecinos de Chillón desde que comenzara el trabajo de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica”.
       
Corría la madrugada del 3 de junio de 1939 cuando los vecinos de Chillón Marcelino Agudelo, Alfonso Capilla, Isidoro Castillo, Bernardino Gallego, Manuel León, Pablo Madrid, Patricio Mata, Manuel Puebla y Julio Segador eran conducidos presos hacia el paraje conocido como “El Contadero”, en el termino municipal de Almadén, para ser finalmente asesinados.
       
El más joven de ellos, Bernardino Gallego aun no había cumplido los 18 años cuando, con el resto de sus compañeros eran ejecutados “por disparos de bala” y depositados en una fosa común donde han permanecido hasta el mes de noviembre de  2011.
       
Tuvo que estar “bien madura” la democracia para que, a petición de los familiares de los asesinados y de la agrupación socialista del municipio se iniciaran en 1987 los contactos con los dueños de la finca “El Contadero” para la construcción de un monolito, construido por los vecinos del pueblo, que los ha recordado hasta la fecha y donde ahora pueden verse “nueve olivos” plantados por los familiares que recuerdan el fusilamiento.
      
 Tras el “1º de Mayo” los “Nueve de Chillón”, como así se los conocía, “descansarán en paz y serán enterrarlos dignamente”. 

José Luis Cano, víctima de segunda

En Iruñea, el 13 de mayo de 1977, a consecuencia de la brutalidad policial moría en la calle Calderería





Ahaztuak, 1936-1977 - 29 abril 2012

Mayo de 1977, Euskal Herria era un clamor a favor de la amnistía. Las huelgas y manifestaciones se sucedían una tras otra. Movilizaciones que tras la muerte del dictador reclamaban la liberación de las presas y presos políticos vascos y que, desgraciadamente, se tiñeron de sangre. En el marco de estas movilizaciones en Iruñea, el 13 de mayo, y a consecuencia de la brutalidad policial moría en la calle Calderería José Luis Cano.
“Después de aporrearle todo lo que quisieron y más, uno de los grises le disparó en la cabeza” relataba su hermano, resumiendo lo que a lo largo de estos años hemos escuchado de bastantes testigos directos de lo ocurrido: “… le golpearon salvajemente en el suelo. Al rato de machacarlo, el mando hizo un gesto para que se apartaran los grises y cuando se apartaron sacó la pistola, apuntó a la cabeza y apretó el gatillo. No salió ningún tiro, así que volvió a manipular la pistola, volvió a apuntar a la cabeza y disparó a quemarropa dejándole tieso…” Esto es parte del relato de lo que una vecina presenció desde su casa.
En el lugar de los hechos se colocó entonces una pequeña placa de madera recordando el hecho y que rezaba “Maiatzak-13. José Luís Cano hil zuten”. Poco tiempo después sería atacada por “incontrolados”, para ser de nuevo repuesta por la voluntad popular.
Alli estuvo la placa varios años hasta que hace cinco años desde Ahaztuak 1936-1977 y dentro de nuestra dinámica de recuperar y señalar los “lugares de memoria” realizamos nuestro primer acto en memoria de Jose Luis Cano y en demanda de verdad, reparación y justicia para esta victima del franquismo y es entonces cuando parece ser que “alguien” reparó en la existencia de la placa y el Ayuntamiento de Iruñea, con nocturnidad, decidió quitarla.
Desde entonces, todos los años realizamos la colocación simbólica de una placa que no tardan suguidamente desde el Ayuntamiento mucho en retirar. La última, la colocada el pasado mes de Mayo de 2011 y ante el asombro de propios y extraños, ha seguido en su sitio denunciando lo sucedido hasta hace pocos dias.
¿A qué se debía? Nos preguntabamos. ¿Serán los nuevos tiempos? Sin embargo pronto nos han bajado a la realidad. El pasado viernes 9 de Febrero, en pleno día y no con la nocturnidad de los municipales enviados por el Ayuntamiento, esta vez ha sido la policía nacional con toda su parafernalia de cascos y material antidisturbios la que se presentó cortando la calle para poder arrancar la placa, demostrando asi que para algunos los tiempos no cambian, que siguen sin soportar la presencia de una placa que les acusa, de una simple placa con cuyo texto: “José Luis Cano hil zuten / 13-05-77”, se pretende recordar lo sucedido. En Iruñea, una ciudad en la que aun quedan nombres de calles y plazas que nos recuerdan a personajes golpistas y asesinos franquistas se impide sin emabrgo la colocación de una placa en homenaje a José Luís Cano, un ciudadano asesiando a sangre fria por la fuerzas represivas de un régimen fascista. Los mismos que asesinaron a Cano, con el uniforme de otro color han procedido a retirar la placa intentando asi eludir la acusación y la denuncia que la existencia de la mísma supones, pretendiendo asi prolongar una impunidad mantenida desde el dia de su asesinato hasta hoy mísmo.
No sabemos de quien habrá partido la orden pero suponemos que algo tendrá que ver la nueva delegada del Gobierno, Carmen Alba… ¡bien empezamos!. Aunque si lo que pretende es superar a sus predecesores y aunque lo tiene difícil, no va por mal camino.
Sin embargo deberían saber que tienen la batalla perdida, al igual que la han perdido otros anteriroes. Tanto la delegada del gobierno como el alcalde de Iruñea y sus mercenarios a sueldo para quitar placas, deberían saber que nos tendrán enfrente, y que tantas veces como la quiten la volveremos a poner. Y que lo seguiremos haciendo hasta conseguir que sea oficialmente reconocida y respetada, como testigo de la exigencia de verdad, reparación y justicia para Jose Luis Cano, asesiando por la policia franquista, y en demanda de la depuración de responsabilidades que permanecen impunes.
Una nueva placa espera ya para ser colocada en la Calle Calderería de Iruñea. Reza asi: “1977-5-13. José Luís Cano hil zuten”.
AHAZTUAK 1936-1977
http://ahaztuak1936-1977.blogspot.com.es/2012/02/jose-luis-cano-victima-de-segunda.html

Toralply, portero del Athletic, fusilado “vivo o muerto”

Compartió siempre su pasión por del deporte con una intensa actividad política como miembro del PSOE y de la UGT

Aniceto Alonso Rouco (Toralply)


M.A.Lara. Marca.com, - 28 abril 2012
Una de las primeras órdenes que recibieron los médicos del Santo Hospital del Bilbao el 19 de junio de 1937, el día que la capital del Gobierno Vasco, cayó en manos de las tropas franquistas, fue la de salvar la vida del comandante rojo del batallón número dos de la UGT (Batallón Prieto) que había ingresado el día anterior con una herida de metralla en el cráneo. Las autoridades militares de la División Navarra ordenaron que ese herido fuera “fusilado vivo o muerto”, una práctica que se hizo habitual durante la Guerra Civil, la de fusilar cadáveres como si la rabia de no haber cazado al enemigo con vida pudiera calmarse así.
El cuerpo que yació 10 días en el hospital en el que la República instaló la primera Facultad de Medicina (que no se volvió a abrir hasta 1970 tras cerrarla en 1937) y que fue luego trasladado el día 27 a los Trinitarios de Algorta, era el de Aniceto Alonso Rouco, para todos Toralpy, uno de los porteros más populares del fútbol vasco en los años 20.
La crónicas de la época, cuando aún no existía la Liga y el campeonato regional era la máxima expresión semanal del fútbol, hablan de un gran portero, ejemplo de la escuela vasca que tantos gigantes ha dado bajo palos, y que tomó su sobrenombre (sobrevivió en el tiempo porque su hijo tuvo un bar en Erandio hasta los 90) de un portero inglés que pasó por Euskadi en mediados de la primera década del siglo XX.
Muy popular en Bilbao y su cinturón obrero. Ajustador de profesión, compartió siempre su pasión por del deporte con una intensa actividad política
Jugó en el Sestao, el Cantabria, el Acero y el 6 de septiembre de 1925 debutó con el Athletic (derrota por 4-0 ante el Real Unión) y el 21 de febrero de 1926 lo hizo en su único partido oficial (triunfo 2-3 ante el Acero). Sus mejores momentos los vivió bajo los palos del Sestao. Y de esa época data un partido ante el Athletic, cuyo portero era uno de los primeros grandes (Vidal), que estuvo presidido por la violencia. Toralpy fue protagonista del choque que midió Las Llanas a los dos equipos el 20 de octubre de 1924. A los rojiblancos les recibió un campo lleno, de uñas y protegido por la Guardia Civil. Los leones de Pentland se adelantaron tras un penalti cometido sobre Rousse y marcado por Larraza.
A la vuelta del descanso, Rousse y el árbitro, Ángel de la Torre, fueron agredidos y la Guardia Civil de caballería “intervino para calmar los ánimos” (La Vanguardia, 21-10-1924). En un partido llenó de patadas e incidentes en un campo embarrado, el Sestao remontó con dos goles de penalti de Arana, pero el héroe fue su portero, Toralpy, que con 0-1 detuvo otro lanzamiento de once metros a Larraza. El ’1′ del Sestao salió a hombros del campo y con un ramo de flores mientras que la Benemérita tuvo que proteger a los jugadores del Athletic y al árbitro.
La figura de Toralpy era muy popular en Bilbao y su cinturón obrero. Ajustador de profesión, compartió siempre su pasión por del deporte con una intensa actividad política como miembro del PSOE y de la UGT. Ajustador de profesión, cuando estalló la Guerra Civil sus tiempos de portero ya habían pasado. Seguía siendo un apasionado del balón, pero ya desde la grada y las tertulias de bares
Pronto destacó en las tareas defensivas de Bilbao cuando el 11 de junio de 1937 la Legión Cóndor y la Aviación italiana iniciaron el ataque que haría caer a la capital vasca. Indalecio Prieto, desde Madrid, había dado orden de defender Bilbao hasta el último hombre, en especial el cinturón industrial. Toralpy salió de la capital como comandante al mando de su batallón para alcanzar la línea Kalamua y Marquina-Echeverria.
El día 17 de junio estaba hablando por teléfono con las unidades que defendían Bilbao y anunciaba que estaban listos para la ofensiva a pesar del intenso fuego aéreo enemigo cuando llegó una visita a la caseta (txabola) que hacía de puesto improvisado de mando. Mientras saludaba a Víctor Frutos , un socialista nacido en Argentina y que llegó a Madrid con sólo 8 años para acabar siendo jefe de la VI Brigada del Ejército de Euzkadi, cayó herido: “Aún con las manos enlazadas vi como sus ojos se quedaban en blanco. Su rostro se contraía con un gesto de dolor, estaba ya inconsciente. Un trozo de metralla alargada, en forma de cuchillo y de unos 20 centímetros, asomaba a través del casco. Instintivamente traté de arrancarla, pero mi esfuerzo resultó inútil: estaba demasiado incrustada en su cabeza. Su corazón aún latía e inmediatamente una ambulancia lo trasladó al hospital. En el pensamiento de todos quedó que el comandante Toralpy había muerto”. (Vicente Talón, Memoria de la Guerra en Euzkadi).
Tras caer Bilbao con la salida de las últimas tropas leales a la República la madrugada del 19 de junio y la entrada de la V Brigada Navarra al mando del general Juan Bautista Sánchez, los mandos republicanos dieron a Toralpy como caído en combate mientras su cuerpo estaba en el Hospital de Basurto. Sus documentos le daban como “muerto en campaña el 17 de junio de 1937″. Tan seguros estaban que a su viuda se le concedió una pensión de manera inmediata.
El final fue más macabro. Al caer la ciudad, los heridos en los hospitales se convirtieron en prisioneros de guerra. En las ruedas de reconocimiento, Toralpy fue reconocido. Era un rostro popular por sus tiempos de portero y por su alta actividad política. Se decidió ‘salvar su vida’ para luego acabar con ella. Si moría antes iba a dar igual, sería fusilado el cadáver. Su cuerpo de deportista hizo que resistiera a la herida. Acabó de recuperarse en Algorta (Getxo). Había llegado el momento. El 7 de septiembre de 1937 fue entregado por las autoridades del hospital a las militares. Se le leyó la sentencia a muerte como “autor de un delito de alta rebelión por acción directa sin circunstancias modificativa de responsabilidad”. La tapia del Cementerio Vista Alegre de Derio, donde fueron ejecutadas más de 400 personas tras la caída de Bilbao, fue lo último que vieron los ojos del Toralpy.
http://www.marca.com/reportajes/2011/12/el_poder_del_balon/2012/04/25/seccion_01/1335389461.html?cid=GNEWS2003

Exhumados en Gavilanes (Ávila) los cuerpos de 3 fusilados en la guerra civil

El Foro por la Memoria de Ávila, después de 30 horas de trabajos por parte de un equipo de catorce personas

Foto: Cedida por el Foro de la Memoria de Ávila

ABC.es,28-04-2012 - 29 abril 2012

El Foro por la Memoria de Ávila, después de 30 horas de trabajos por parte de un equipo de catorce personas, ha exhumado entre ayer y hoy en el municipio de Gavilanes (Ávila) los restos de tres vecinos de esta localidad que fueron fusilados entre el 13 y el 14 de noviembre de 1936.
Así lo ha confirmado a Efe el presidente del Foro, Bruno Coca, quien ha señalado que los primeros restos aparecieron a las 13,05 horas del viernes, momento en el que esta circunstancia fue comunicada tanto al cuartel de la Guardia Civil de la cercana villa de Pedro Bernardo y al Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Arenas de San Pedro.
Esta instancia judicial se ha hecho cargo de los restos, que mañana está previsto que sean trasladados hasta el Instituto de Medicina Legal de Ávila, para posteriormente ser remitidos al Instituto Toxicológico de Madrid, para que realice las pruebas de ADN que confirmen la identidad de los restos.
Se trata de Eulogio Jiménez Fernández, que en el momento de su asesinato tenía 31 años, era natural de Gavilanes, estaba casado y tenía tres hijos; Juan Gil Gómez, también de 31 años, casado, sin hijos y de la misma localidad, al igual que Remigio Martín, de 32 años y con cuatro hijos.
Según Bruno Coca, los tres fueron asesinados por estar “vinculados con la izquierda”, ya que pertenecían a la Casa del Pueblo.
Junto a ellos, también fueron asesinados otros tres vecinos de esta localidad situada a 70 kilómetros al sur de la provincia de Ávila, aunque sus cuerpos fueron abandonados en Pedro Bernardo -3- y Lanzahíta -2-, mientras que el paradero del último aún se desconoce.
Estos tres cuerpos han sido encontrados a unos 700 metros del casco urbano de Gavilanes en el paraje conocido como “El Portalón”, tal y como recordaban sus familiares, que durante estos 76 años han llevado flores al lugar.
Según ha relatado Bruno Coca, los tres fueron asesinados en “la noche de los lobos”, denominada así porque un hombre, tras “ser tirados y dejados a la intemperie”, los protegió para que no sufrieran la acción de los cánidos que proliferaban en la zona por aquella época.
http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=1156227

En algún oculto lugar de la memoria


Paco el de Jerez

Traigo hoy aquí una historia ya contada por otros con mejor pluma, en foros más afamados que éste.

La tragedia que en ella se narra podría pertenecer al ámbito estrictamente privado de una familia obrera de la España de principios del pasado siglo XX, si no fuera porque sus involuntarios protagonistas se convirtieron en víctimas indeseadas de la barbarie y de la intransigencia del fascismo y sus rostros, sus laceradas imágenes, acabaron representando paradigmáticamente el íntimo dolor de la más humillante pérdida y el resultado de la irracional visceralidad de los que --arropados por rancias ideas de prevalencia de los poderosos frente a los débiles-- quisieron acallar por las armas a aquellos que aspiraban a dejar de ser, por una vez, los eternos oprimidos de la Historia.

Hablo, hablamos, de Mariano Gracia, de su compañera y esposa Pilar Bamala y de sus hijos Antonio, Alicia y Amadeo Gracia Bamala.

Todos ellos, merced a su aparición --y a su ausencia, en el caso de Pilar-- en la fotografía más emblemática del exilio republicano español de guerra y postguerra, vienen personificando con su imagen la quintaesencia de la derrota, el abatimiento y la más profunda depresión en los análisis de la Guerra Civil realizados en los últimos años por la historiografía clásica, por los medios de comunicación y también por aquellos que desde una cómplice equidistancia escriben sobre Mariano y su familia haciéndolos pasar por inocentes víctimas de una guerra “fraticida” y de luchas políticas y partidistas.

Pero lejos de estar conforme con esta visión lastimosa y apolítica de los Gracia Bamala, con el presente texto pretendo, quizás imprudentemente, desvelar la valerosa e irredenta faceta --oculta hasta ahora— de aquellos que como Mariano Gracia, lejos de sentirse vencidos y someterse sumisamente cual cordero pascual al estilete del matarife castrense, hicieron de tripas corazón y afrontaron enormes dificultades para salvar a los suyos y poner a buen recaudo su honra, su honor, sus ideas y en último término su vida. Porque sostengo que la misma instantánea de los Gracia Bamala que ayudó a fijar imperecederamente en la memoria de la retina pública el estereotipado retrato de la más penosa Rendición republicana, encierra en sí un mensaje oculto hasta ahora, que desmiente esta atopicada interpretación y permite sustentar una visión reivindicativa de Mariano y, en última instancia, de toda su familia, poniendo de relieve lo que creo que fue su lucha infatigable y su coherencia ideológica y moral. Pero antes de revelar el pequeño secreto que la fotografía encierra, hablemos nuevamente de la familia Gracia.

En la imagen, Mariano Gracia y Pilar Bamala fotografiados el día de su boda.





Mariano y Pilar comenzaron a compartir sus destinos a mediados de los años 20. Formaban una familia joven, de izquierdas y progresista que vivía en Monzón, pequeña pero populosa ciudad de obreros, peones y braceros de la provincia de Huesca enclavada en el valle del río Cinca. Él trabajaba en la fábrica de la “Azucarera Española” y ella era costurera. En Monzón tuvieron al primero de sus hijos, Antonio, que nacería en 1926, y a la segunda, Alicia, que vino al mundo en 1931. También allí nació Amadeo, el más pequeño de los tres hermanos, el 29 de diciembre de 1934.

Como millones de otras familias españolas, los Gracia Bamala se sumergieron en los turbulentos años 30, asistieron a la proclamación de la República y a la huida del Rey tras el triunfo de los antimonárquicos en las elecciones municipales de 1931 y vieron venir y marchar a los gobiernos progresistas, la nueva Constitución, la Reforma Agraria y la incautación de fincas, la laicización de la enseñanza, la “sanjurjada”, Casas Viejas, el voto femenino, el triunfo electoral de la derecha, la contrarreforma agraria, las huelgas revolucionarias, Asturias en aquel octubre, el estraperlo, la reacción cedista y por fin, la victoria del Frente Popular en febrero de 1936. Expectantes y esperanzados, pero también prevenidos, Mariano y Pilar participaron durante la primavera del 36 del optimismo general, hasta que éste les fuera quebrado abruptamente el día 17 de julio por la trágico irrupción de los funcionarios armados traidores al Gobierno y al Estado, los cuales impusieron, donde triunfaron, un régimen de terror y asesinato.

Sin embargo, en innumerables pueblos y ciudades los golpistas fracasaron al ser sofocada su asonada por izquierdistas y anarquistas agrupados en voluntariosas milicias desorganizadas, las cuales aprovecharon su victoria para asumir notables parcelas de poder ante el vacío provocado por autoridades ineficientes, dirigiendo desde entonces alcaldías y gobiernos civiles y asumiendo la gestión socializada de factorías y otros centros de producción. Así sucedió en la “Azucarera Española” de Monzón, en la que Mariano Gracia siguió trabajando con normalidad tras la incautación y colectivización de la fábrica por un comité anarcosindicalista, hecho que podría hacerme pensar que pudiera haber existido cierta afinidad ideológica entre Mariano y el nuevo colectivo administrador, del que probablemente pudiera haber formado parte.

Vista panorámica de Monzón (Huesca), con la chimenea de la Azucarera Española en primer término y su renombrado castillo templario detrás, en una imagen extraída de las páginas de un ejemplar del "ABC" de Sevilla del 22 de junio de 1935.


Pero el fracaso del putsch y la firmeza de los resistentes convirtieron a Monzón en objetivo de frecuentes bombardeos franquistas, por lo que los Gracia Bamala convinieron que, en caso de ser sorprendidos por la aviación enemiga mientras Mariano estuviera en la Azucarera, él --tras activar la sirena de bombardeo de la que era responsable-- se acogería al refugio de la factoría y la madre y los hijos huirían como otros cientos de vecinos a campo abierto, donde Pilar haría tiempo aplicada a la costura. Así ocurrió, una vez más, durante la mañana del 20 de noviembre de 1937, cuando los aviones franquistas picaron sobre los civiles, que destacaban visiblemente agrupados entre los barbechos de las afueras. Al sentir las bombas, Pilar cubrió con su cuerpo el de su hijo Amadeo y una vecina, el de Alicia. Las criminales explosiones acabaron con la vida de la solidaria amiga, malhirieron gravísimamente a la madre, arrancaron de forma traumática una pierna a Alicia, que contaba entonces con seis años, y amputaron de manera brutal un pie a Amadeo, que sólo tenía tres años.

La agonía de Pilar Bamala se prologó durante dos semanas entre terribles dolores y lamentos, suplicando constantemente por ver de nuevo a sus hijos, antes de morir en el hospital de Lérida en el que fue ingresada. Mariano Gracia, ahora viudo, quedó terriblemente desolado y con tres hijos, los dos más pequeños gravemente heridos que fueron curando lentamente de las tremendas heridas causadas por las mutilaciones. Mas permitidme que presuponga que el asesinato de su esposa y el atentado sufrido por sus hijos no mermaron la determinación de Mariano ni quebrantaron la firmeza de sus convicciones ideológicas.


Suelto publicado el miércoles 24 de noviembre de 1937 en "La Vanguardia" de Barcelona, sobre un duro bombardeo realizado por la aviación franquista en Monzón el día 23, tres jorndas después del ataque que segó la vida de Pilar Bamala.


Previendo que el avance de las tropas franquistas acabaría por romper el frente de Aragón y tomar Monzón en pocas semanas --como así ocurrió el 23 de marzo de 1938--, Mariano, roto por el dolor de la pérdida de Pilar y consciente de que la República estaba viviendo sus últimos días, llevó a sus hijos a Barcelona en cuanto éstos comenzaron a sanar de sus heridas. Se refugiaron en un centro de acogida en La Garriga y Mariano acabó por encontrar un trabajo temporal como jardinero en la Fundación Negrín. Pero la derrota republicana en la batalla del Ebro en noviembre de 1938 y la ruptura del frente catalán un mes después, volvieron a acuciar a Mariano en su ansia de poner a buen recaudo a sus pequeños. En algún momento de los últimos días de enero y primeros de febrero de 1939, Mariano y sus hijos --junto con otras más de 100.000 personas de todas las edades-- se dirigieron a pie hacia el valle catalán de Camprodón para alcanzar desde allí el paso fronterizo de Coll d’Ares y cruzarlo hacia Prats de Molló, en la comarca francesa del Vallespir.

Fue entonces cuando, a pocos metros de la raya, Mariano escuchó el rumor fundado de que al llegar a la frontera, los oficiales franceses separaban a los niños de los adultos, por lo que los Gracia Bamala frenaron abatidos su esforzado avance y en plena montaña, entre la nieve y el miedo, se escondieron en un gélido chozo de piedra, abandonados de todos, sin atreverse a culminar la terrible caminata que les venía trayendo desde Barcelona y desde Monzón.

Sin embargo, un vecino francés de Prats de Molló, Thomas Coll, también lisiado físicamente por la pérdida de parte de una pierna durante la I Guerra Mundial, se enteró por otros refugiados de la trágica circunstancia de la presencia de varios niños mutilados que se escondían entre las peñas y apiadado subió a rescatarlos, guiándolos hasta el paso fronterizo.

Fue en ese momento cuando el holandés Roger Violet, fotógrafo de la revista francesa “L’ilustration” que se encontraba cubriendo informativamente el masivo exilio, inmortalizó a los Gracia Bamala capturando la imagen del grupo en tan angustioso trance y legando a la posteridad el renombrado retrato de la triste Derrota republicana. La instantánea fue publicada en esa revista el día 19 de febrero bajo el título “El caminante lastimoso” y pronto fue reproducida en centenares de páginas de otros diarios europeos, convirtiéndose en el icono representativo de lo que luego se conoció como “La Retirada”. Periódicos y libros la recogieron y en muchos de ellos se llegó a escribir que la niña que se veía en primer término era conducida de la mano por su abuelo, cubierto de mantas.


Página de "L'Ilustration" que reproducía a página completa la fotografía de Roger Violet.

Evidentemente, la identificación de Mariano como el “abuelo” de Alicia era errónea, como se ocupara años más tarde de desmentir Amadeo Gracia Bamala, único superviviente de los exiliados fotografiados. Contaba Amadeo que la confusión de los redactores de los pies de foto vendría naturalmente inducida por los efectos del calvario sufrido por su progenitor, que habría avejentado y afilado notablemente sus facciones.

Pero es precisamente a esta altura del relato donde me propongo desvelar el que considero que puede ser un mensaje, un código, que habría permanecido oculto durante 70 años en la fotografía de Roger Violet y cuyo descubrimiento desbarataría el concepto de la familia Gracia Bamala como de “claudicantes vencidos” y lo haría corresponder más justamente con el de “republicanos resistentes refugiados”. Y ese código que cambiaría el enfoque derrotista que los exégetas tienen de esta y de otras imágenes de la Retirada, residiría en las mantas que supuestamente se verían en los hombros de Mariano. En concreto, en la aparente pieza de tela de tonos claros que cubre su hombro derecho.


La intuición obligaba a sospechar del caprichoso trazado de su diseño y a calificarlo como no casual, resultándome sus líneas vagamente familiares a pesar de estar distorsionadas por los pliegues de la tela. Para desentrañar el enigma, procedí a ampliar en sucesivos zooms la zona de la imagen que motivaba mi interés, centrándome exclusivamente en las sinuosas líneas negras dibujadas sobre el fondo blanco. Traigo aquí las fases del proceso y el resultado final:





Tras la ampliación de la imagen del hombro derecho de Mariano, la percepción de estar contemplando algo repetido y acostumbrado persistió, por lo que extendí las pesquisas a diversos símbolos e iconos republicanos frecuentes y propios de la época. Y por fin, tras varias pruebas e intentos, creí encontrar una posible semejanza entre la zona ampliada en la imagen de Mariano y un área muy definida de la bandera republicana. Más concretamente, un detalle de su escudo. Para realizar la equivalencia entre ambas imágenes, procedí a girar el escudo de la tricolor en un ángulo de rotación semejante al del dibujo delineado en la tela del hombro de Mariano, la trasformé a escala de grises e igualmente amplié la zona elegida, hasta hacerlas coincidir en tamaños. Y esto fue lo que pude encontrar:








Aunque existen leves diferencias, la similitud entre ambas imágenes es notoria. Lo que vemos ampliado en el hombro de Mariano Gracia no es otra cosa que el dibujo representativo del Reino de Granada, presente en el escudo republicano. Por ello, la certeza de que Mariano se arropaba con la bandera republicana es incuestionable (sería descabellado pensar que portara la rojigualda franquista, que también incluía en su escudo la granada). Tras una marcha de decenas y decenas de kilómetros en infernales condiciones, con dos hijos pequeños tullidos en brazos o de la mano, Mariano –cual orgulloso militar laureado con la máxima condecoración-- cubría su pecho con la enseña tricolor a modo de llamativo estandarte, a buen seguro con el propósito de declarar su condición de republicano y de antifranquista y con el ánimo de proclamar su disconformidad con los agresores y quizás su propósito de resistirles, aunque fuera pasivamente una vez hubiera puesto a salvo a sus hijos en suelo francés.



Así, Mariano Gracia, viudo de Pilar Bamala –asesinada por los franquistas— y padre de Antonio, Alicia y Amadeo –niños traumatizados, mutilados y heridos por la aviación fascista--, progresista y de izquierdas, llegó a Francia e ingresó en la Historia tremolando la bandera de la República Española con la misma actitud y el mismo orgullo herido con el que los oficiales y soldados del Ejército Popular Republicano entraban en el país vecino a bordo de sus blindados y carros de combate y portando en sus manos las pistolas, mosquetones y naranjeros que pensaban iban a poder utilizar desde territorio francés para iniciar la reconquista del terreno perdido.

En suma, con su gesto y con su bandera, oculta en algún lugar de la Memoria colectiva durante 70 años y por fin hoy vislumbrada, Mariano Gracia desmentía, desmiente, el sometimiento que otros quisieron adivinar en él y reivindica para sí mismo y para sus compañeros de exilio el espíritu de lucha, disensión y rebeldía que caracterizó el sentir y el actuar de toda una generación republicana, comprometida en la lucha por la igualdad.

Mas la vida siguió siendo ingrata para Mariano Gracia tras su heroico gesto. Efectivamente, fue separado de sus hijos --que fueron ingresados en algún centro cercano al castillo de Caussade, en la zona de Bergerac-- e ingresado en un campo de concentración francés. Allí, solo, enfermó y murió a finales del verano de 1940. Tras ser reclamados por sus abuelos, los huérfanos fueron repatriados a España, llegando por tren a Monzón en un fatigoso viaje en vagones de madera infestados de parásitos, que siempre recordarían como espantoso. Antonio, con casi 16 años, fue puesto a trabajar con sus abuelos. Y Alicia y Amadeo, internados en un hospicio del Auxilio Social en Huesca, de donde no salieron hasta trascurridos doce terribles, hambrientos, famélicos y miserables años, en el año 1952.

Los tres quedaron marcados de por vida por la inmensa tragedia que malvivieron. Antonio, tras la muerte del dictador Franco y el regreso de la Democracia, se convirtió en concejal del consistorio montisonense en los años 80. Hombre generoso y conciliador, falleció en 1994, sin haber podido paliar ni por un instante el traumático recuerdo del sufrimiento que padecieron sus padres, sus hermanos y él mismo. Alicia murió en 1998. Nunca pudo acostumbrarse a su pierna ortopédica. Amadeo, el último superviviente, encontró trabajo en la Azucarera de Monzón, entre los mismos muros y maquinaria por donde anduvo su padre cuando allí trabajaba y cuando se responsabilizaba de activar la sirena de bombardeo. Allí se jubiló como administrativo, mudándose tiempo después a la ciudad madrileña de Alcalá de Henares en compañía de su esposa, Mari Paz Gallego. Cuando, años después, la historia que encerraba la fotografía de la familia Gracia cobró especial relevancia en los medios de comunicación, Amadeo mandó una carta a la revista de “EL PAIS Semanal” que reflejaba la gran amargura y la hondísima tristeza que aún anida en su corazón. La carta, titulada “Perdonar y olvidar. ¿Por qué?” y publicada en el año 2003, decía así:

"He leído repetidas veces la carta publicada en el EPS el pasado domingo 13-10-2002 bajo el título Ni perdono ni olvido. Estoy plenamente de acuerdo con ella. Soy el niño que. apoyado en una muleta, aparece en el centro de la fotografía (bastante conocida, por cierto) que les adjunto. El único de todos los que en ella aparecen que queda con vida. Es mi familia. En primer término, mi padre, Mariano Gracia, visiblemente agotado y hundido, llevando de la mano a mi hermana Alicia con su muleta. Detrás, yo, el más pequeño, junto a mi hermano Antonio. único que resultó ileso del bombardeo efectuado por los fascistas sobre Monzón (Huesca) el 20-11-1937, a consecuencia del cual murió asimismo mi madre. Yo entonces no tenía todavía tres años (nací el 29-12-1934), y mi hermana. seis. En la fotografía aparecemos, dos años después del bombardeo, entrando en Francia tras atravesar, supongo que en 'carroza real', los Pirineos. Mi padre murió año y medio más tarde, dejándonos solos en Francia. La vuelta a España fue otra odisea. No. Yo no puedo, aunque quiera, perdonar, ni olvidar, ni... Perdonar, ¿por qué? ¿Acaso han pedido alguna vez perdón ellos? No odio, aunque sí odié; no quiero revanchas, aunque en otro tiempo las deseé. No lo deseo, pero cuando por desgracia a algún descendiente de aquellos franquistas le sucede algo irreparable, no siento el más mínimo sentimiento de pena por él; siento lo mismo que cuando pisoteo una hormiga, me quedo absolutamente indiferente. Sé que estas palabras parecerán a ciertas personas poco ejemplarizantes, llenas de rencor; pero no, no me importa lo que piensen, no siento rencor alguno, ni alegría, ni nada hacia ellos, simplemente un profundo y absoluto desprecio. Nunca fui hipócrita, ni pienso serlo; ellos, con sus hechos y comportamientos a lo largo de estos años, lo han merecido. Es mi opinión. No creo que nunca, a pesar de los esfuerzos realizados por tantas y tantas personas de bien, se llegue a hacer la más mínima justicia sobre tanto dolor, escarnio y humillación realizados sobre millones de españoles por los sinvergüenzas más grandes que este país ha tenido (sólo hay que ver los comportamientos y aptitudes cobardes y cómplices de este Gobierno del PP)... Atentamente".

La gesta de la familia Gracia Bamala fue inmortalizada en efigie por los memorialistas hace pocos años. Una estatua de piedra erigida junto a la localidad gerundense de La Vajol --obra de los escultores Lola Reyes y Joan García-- recrea para siempre el instante en el que Mariano y Alicia cruzaban la frontera ante la ávida mirada del objetivo del fotógrafo holandés. Fue levantada por suscripción popular a iniciativa de una asociación memorialista de antiguos combatientes y víctimas del franquismo.



70 años después de aquel instante aprehendido en un fotograma, Amadeo aún se pregunta por qué su padre, sin ser culpable de ningún crimen, decidió marcharse de España en aquel terrible invierno, abandonando lo poco que pudiera tener y en compañía de un mozalbete traumatizado y dos hijos pequeños y mutilados. Hoy, es posible que el pequeño y modesto hallazgo de la imagen de una bandera republicana en el hombro de su padre le ayude a comprenderlo.



domingo, 29 de abril de 2012

Asociaciones de la Memoria piden que el suegro de Gallardón declare por la ejecución de Puig Antich

El exministro franquista José Utrera Molina, reclamado como corresponsable del consejo de ministros en el decreto de la sentencia de muerte



Salvador Puig Antich

 El Plural 29 Abril 2012

Dos asociaciones de la Memoria Histórica presentaron el viernes pasado ante el Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, un recurso de reforma que en su parte final solicita “cite a declarar a D. José Utrera Molina en su condición de presunto corresponsable de la ejecución a garrote vil de D. Salvador Puig Antich, ciudadano español de convicciones republicanas, el día 2 de Marzo de 1974”. Utrera Molina ha sido un ultraconservador ministro franquista. Actualmente vive, tiene 86 años y es suegro de Alberto Ruiz-Gallardón actual titular de Justicia.
Confirmante del decreto de ejecución
José Utrera Molina, nacido en 1926, abogado, destacó por su adscripción falangista, (procedía del Frente de Juventudes y fue dos veces ministro durante la dictadura franquista. Firmó junto al resto de miembros del Consejo de Ministros de 1974, el decreto o “enterado” para la ejecución de la sentencia del joven Puig Antich, condenado a muerte por un tribunal militar y ejecutado por el régimen franquista tras ser acusado por el asesinato en Barcelona del subinspector de la Brigada Político Social, Francisco Anguas Barragán, muerto en el tiroteo que se desencadenó durante la captura de Puig Antich. Su familia ha acudido a los tribunales en diversas ocasiones asegurando su inocencia y buscando una revisión del caso.
José Utrera Molina (Ministro Franquista)

Recurso por los desaparecidos de Granada
La razón de esta solicitud de que se tome declaración al ex ministro franquista, se ha producido en el curso de un recurso de reforma presentado ante la Audiencia Nacional por la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica y Nuestra Memoria (Sierra de Gredos y Toledo). Este recurso se refería a lo que inicialmente fue el sumario Nº 53/2008 que trata de los desaparecidos del franquismo en Granada y es bien conocido por las diligencias realizadas en la fosa en la que descansan los restos del poeta Federico García Lorca.
Nadie quiere saber nada de los muertos
De forma muy sintética, la Audiencia Nacional (cuando Baltasar Garzón era titular del número 5), se inhibió a favor de los juzgados de cada zona. El tribunal granadino que era a quien correspondía el asunto, lo estudió, lo rechazó y decidió devolverlo a la Audiencia en una especie de bucle sin final, ante la sentencia del Tribunal Supremo después del juicio a Garzón aseverando que no había lugar a la acción penal en estos casos de desaparecidos, sino la actuación de los tribunales de cada provincia, la Audiencia devolvió el caso a Granada.” Da la impresión de que nadie quiere saber nada”, dicen los firmantes del recurso
En Europa sí está vigente investigar
Ante esto, las citadas asociaciones interesadas por los casos de memoria histórica han presentado un recurso de reforma al que seguirá otro de apelación. “Sobre todo –explicó a EL PLURAL.COM- el abogado de estas organizaciones, Fernando Magán, “porque desde la sentencia que exculpó a Garzón pero negó la vía penal a los crímenes del franquismo, se han producido después otras sentencias de órganos de jurisdicción superior a la del Supremo, como es el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que entiende que estos crímenes no prescriben incluso aunque sus responsables hayan fallecido, incluso en fechas anteriores a las de los hechos que sucedieron en España”.
Los derechos humanos no prescriben
En concreto, como refiere el recurso: “El Tribunal Europeo ha estudiado por primera vez hechos que se remontan a 1939 y ha declarado que las ejecuciones en el año 1940 en el bosque de Katyn (Polonia) son un crimen de guerra, no susceptible de prescripción ni de amnistía en conformidad con el Convenio Europeo de Derechos Humanos.
Tras abundar sobre esta jurisprudencia, el recurso plantea: “A título de ejemplo, entre otros, el entonces miembro del Consejo de Ministros D. José Utrera Molina, que firmó la autorización de ejecutar mediante garrote vil a D. Salvador Puig Antich el 2 de marzo de 197D. José Utrera Molina está hoy en condiciones de comparecer ante este Juzgado por este hecho”.
El ciudadano Puig Antich
“Es un ejemplo evidente de lo que sostiene el recurso; tenemos el caso de Puig Antich, un ciudadano español ejecutado por el régimen franquista y un corresponsable de la firma de aprobación mediante decreto de esta ejecución. Si se investiga, veremos que puede resultar.”- añade Fernando Magán.
El recurso se fundamenta en que “el Convenio Europeo de Derechos Humanos y la doctrina del TEDCH son vinculantes para este Juzgado en virtud de lo dispuesto en los arts. 10.2, 9.3 y 96 de la Constitución española. Prevalecen sobre cualquier doctrina en
sentido diferente de un tribunal interno de España” Y añaden: La Corte Internacional de Justicia tiene declarado que “los crímenes internacionales comprometen tanto la responsabilidad penal individual como la responsabilidad del Estado.
Que declare Utrera Molina
El recurso solicita que la Audiencia entienda de los casos de desaparecidos de Granada, sin que vuelva a remitirlos al Tribunal de esa jurisdicción y que en base a la citada sentencia del tribunal europeo de Derechos Humanos “acuerde la competencia de este Juzgado y la continuación de la instrucción, cite a declarar a D. José Utrera Molina en su condición de presunto corresponsable de la ejecución a garrote vil de don Salvador Puig Antich, ciudadano español de convicciones republicanas, el día 2 de Marzo de 1974”.
Extremadamente conservador y anticomunista
José Utrera Molina, nacido en 1926 desempeñó desde muy joven la subjefatura provincial del Movimiento en Málaga. En 1973 fue nombrado primero ministro de Vivienda y después ministro de Trabajo. Tras el asesinato de Carrero Blanco, en 1974 ostentó el cargo de ministro secretario general del Movimiento, hasta su cese marzo de 1975. Falangista, extremadamente conservador y anticomunista, en épocas recientes ha protagonizado algunas polémicas incluso con su propio yerno, Alberto Ruiz Gallardón, casado con su hija María del Mar, cuando éste era alcalde de Madrid. Es autor de un libro titulado “Sin cambiar de bandera” en el que relata su paso por los diferentes gobiernos de Franco.

La Memoria no espera a los jueces

Investigadores, familiares y asociaciones de recuperación de la memoria histórica tratan de seguir adelante con la apertura de fosas pese al inmovilismo de la Justicia El Supremo ha delegado cuatro casos en juzgados de la región


Voluntarios y arqueólogos participan en la recuperación de restos de una fosa común en Llerena, en el año 2005.Foto:PREMHEX



AITOR FERNANDEZ 22/04/2012

A Alvaro López Ruiz lo ejecutaron hace 73 años, junto a cinco vecinos más de Valdecaballeros. Fue a su regreso del frente de la guerra, donde combatió del lado republicano. Ahora el Proyecto de Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura (Premhex), formado por científicos e investigadores y auspiciado por la universidad y las administraciones públicas de la región, espera acometer la excavación de la fosa donde presuntamente fueron depositados sus cuerpos, a ocho kilómetros de la localidad, en la finca La Cabezuela, ya en Castilblanco. Es una de las nueve prospecciones y exhumaciones previstas en la comunidad autónoma este año. Casi con toda seguridad en ninguna de ellas se personará un juez para investigar los hechos pese a que el Tribunal Supremo ratificó hace un mes que la competencia en esta materia es de los juzgados territoriales.
La participación de la Justicia en los procesos de apertura de fosas de víctimas de la Guerra Civil y el Franquismo ha sido nula en Extremadura. Se han realizado 22 exhumaciones en la última década, según los datos oficiales del Ministerio de Presidencia. La mayoría, acometidas por Premhex. “Nosotros ya ni se lo notificamos. Lo hacíamos al principio, pero los jueces no nos hacían ningún caso argumentando que todo esto había prescrito. Escuchaban hablar de la Guerra Civil y lo desestimaban”, explica Cayetano Ibarra, coordinador del proyecto regional.
Premhex tiene previsto realizar casi una decena de excavaciones y exhumaciones. Cuenta ya con financiación, a través de las ayudas del Ministerio de Presidencia, para acometer las de Puebla de Alcócer y Fregenal de la Sierra. También la tienen las de Valencia de Alcántara y Arroyo de San Serván, pero en estos casos el problema es que los propietarios de las fincas donde están las fosas no dan permiso para sacar los restos. Por contra, dinero es precisamente lo que falta para las de Feria y Zarza la Mayor. En Valdecaballeros, donde esta semana se han realizado sondeos sin que se han localizado los restos, los recursos económicos proceden de los fondos propios de Premhex. Sus investigadores también contemplan la posibilidad de realizar otra exhumación más en Feria y otra pendiente desde el año pasado en Cuacos. La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura (Armhex) colabora para poder exhumar las fosas de Valencia de Alcántara y Arroyo de San Serván.
No ha habido jueces en las exhumaciones realizadas en Extremadura. Pero José Manuel Corbacho, abogado y portavoz de la asociación, explica que los juzgados de instrucción “deberían intervenir al menos para practicar unas mínimas diligencias, como se hace en caso de otros hallazgos de restos humanos”. Así lo estipula, según recuerda, la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Sin embargo el argumento de la prescripción ha servido de excusa a la mayoría de los magistrados.
Con la aprobación en 2007 de la Ley sobre Memoria Histórica y la decisión del juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón de declarase, en 2008, competente para investigar las desapariciones registradas durante la Guerra Civil y la dictadura pareció abrirse un nuevo horizonte en la implicación de la Justicia en este ámbito. Pero no ha sido así. Garzón terminó inhibiéndose en favor de los juzgados territoriales en la instrucción de diligencias en la apertura de una veintena de fosas comunes. Todas procedían de denuncias de familiares ante el propio magistrado. Entre ellas estaban, según Armhex, cuatro casos que fueron remitidos a los juzgados de Trujillo, Herrera del Duque, Mérida y Don Benito. Estas causas no han avanzado en los últimos tres años, mientras Garzón ha sido procesado –y absuelto– por presunta prevaricación al querer investigar estas desapariciones. Hace un mes el Supremo ratificó que los posibles delitos han prescrito, pero ratificó que la competencia sobre la apertura de fosas es de los tribunales territoriales. Los cuatro juzgados extremeños afectados no han facilitado a este diario información sobre la situación de los casos que les corresponden.
Pese al inmovilismo de los jueces, Premhex y Armhex seguirán adelante con sus trabajos. “Venimos realizando exhumaciones sin su colaboración desde 2003 y ahora no vamos a dejar de hacerlo porque sigan sin interesarse”, explica Cayetano Ibarra. José Antonio Martín Pallín, magistrado retirado del Tribunal Supremo, ha instado a presentar querellas por prevaricación contra todos los jueces territoriales que no acudan a abrir diligencias en las exhumaciones de restos de víctimas de la Guerra Civil y la dictadura.

Cuatro fosas sin abrir en Durangaldea (Vizcaya)

Durango 1936 revela su existencia el día que se cumplen 75 años de la toma de la villa por los fascistas

El batallón Fulgencio Mateos (UGT), formado por obreros de Durango, fue el último en resistir contra los fascistas (Durango 1936 Kultur Elkartea)




IBAN GORRITI - Sábado, 28 de Abril de 2012 

DURANGO. La asociación Durango 1936 Kultur Elkartea solo lleva funcionando cuatro años. Sin embargo, está a años luz del resto de los vecinos del municipio en materia de memoria histórica local. Hoy denunciarán la toma de la villa por parte de los fascistas el 28 de abril de 1937. Setenta y cinco años después, Durango 1936 revela a DEIA la existencia de cuatro fosas comunes en la comarca de Durangaldea.
Al mismo tiempo, avanza que en octubre inaugurará la primera escultura sobre suelo civil y no religioso en recuerdo de las “personas que lucharon en Durango contra el fascismo y defendieron la República y los derechos nacionales de Euskal Herria. Fueron hombres y también mujeres, como Benita Uribarrena Bollain”, matizan portavoces de la asociación que descubrió que esta mujer, fallecida el pasado octubre, luchó en la resistencia francesa contra los nazis tras ser evacuada.
Por orden cronológico, primero fueron los bombardeos del 31 de marzo y días próximos -”una herramienta para lo que iba a venir después, lo peor”, explican-, días más tarde la entrada de los fascistas hace hoy 75 años. La batalla dejó al menos cuatro fosas comunes por localizar.
La entrada del Tercio Montejurra por Kurutziaga deparó más crímenes que siguen impunes. “A partir de entonces asesinaron, fusilaron e hicieron desaparecer a centenares de personas; violaron a hombres, mujeres, niños y niñas; impusieron la religión católica; robaron casas y tierras; humillaron, encarcelaron y esclavizaron a los presos a trabajos forzados; sacaron a los niños y, especialmente, niñas de la escuela…”, señalan desde Durango 1936.
En el camino -nunca mejor dicho- quedaron fosas comunes. “Tenemos constancia de cuatro. Para identificarlas necesitamos que la gente señale dónde están. Sabemos los pueblos, una, por ejemplo, en Elorrio”. Aquella en la que echaron tierra sobre los de las trincheras que trataban de resistir a las fuerzas golpistas.
Un artículo de George L. Steer en el The New York Times recoge la entrada de los sublevados que ocuparon Durango el 28 de abril por la mañana. El célebre corresponsal sudafricano dejó escrito para la historia que los republicanos recibieron la orden de retirarse a las 17.00 horas del día anterior, después de estar toda la noche lanzando bombas con cañones desde el cementerio. Fue una batalla casa por casa hasta Iurreta.
EL ÚLTIMO BATALLÓN En esta anteiglesia aún se recuerda que, tal día como mañana, el batallón Fulgencio Mateos (UGT), compuesto por trabajadores de Durango, fue el último en resistir.
Al miliciano que estaba en el campanario de Aita San Migel lo acorralaron y lo arrojaron vivo desde lo alto. Gracias a la asociación Durango 1936, el pueblo inaugurará en la próxima celebración del actoAgurrik gabeak! una escultura en Kurutziaga, podría ser donde estuvo la cruz. Serán tres cubos y una escultura que construyen en Debako Arte Eskola. El colectivo, además, está recogiendo testimonios y recuperando los nombres de las personas asesinadas, fusiladas y que hicieron desaparecer en Durangaldea.

sábado, 28 de abril de 2012

“Un país con cadáveres en la cuneta no es una democracia plena”

La presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo lleva 33 años buscando a su nieto


Estela Carlotto



NATALIA JUNQUERA Madrid 26 Abril 2012

Primero fue su marido, secuestrado en agosto de 1977 y liberado tras días de tortura y previo pago de un rescate. En septiembre de ese mismo año se llevaron a la mayor de sus cuatro hijas, Laura, de 23 años. Y más tarde supo que también le habían arrebatado a un nieto. “Yo no sabía que ella estaba embarazada. Me enteré porque me lo dijo una chica que había estado con mi hija en el mismo campo de detención. Nos pusimos contentísimos porque aquella mujer la había visto viva y nosotros pensábamos que ya la habrían matado. Pero el 25 de agosto de 1979 la policía me entregó el cuerpo de Laura. ‘¿Y el niño?’, pregunté. ‘No hay ningún niño’, dijeron”. Estela de Carlotto, presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo argentinas, le busca desde entonces. Su nieto tiene ahora 33 años. Ella, 81.
Visita España para asistir al I Congreso de Víctimas del Franquismo, celebrado el pasado fin de semana en Rivas-Vaciamadrid. Apenas ha dormido y pide comer en su hotel porque, en realidad, lo que le apetece es una siesta. Empieza por el principio, cuando, en 1981 hizo una gira por Europa para dar a conocer la causa de las Abuelas y “en España nadie denunciaba robo de niños ni hablaba de fusilados en cunetas. Las abuelas de aquí estaban vencidas. Tenían miedo y le pedían a sus hijos que no buscaran, que no removieran. En España ha pasado mucho tiempo y el tiempo conspira siempre contra la justicia”.
Cuenta que desde Argentina siguió “con dolor” los juicios contra el exjuez Baltasar Garzón. “Vimos cómo lo humillaban sus pares, cómo acababan con la carrera de un hombre que es un ejemplo para el mundo y que hoy tiene las puertas abiertas de cualquier país menos del suyo. Es como un expatriado”. Tiene su propia teoría de por qué no pudo investigar los crímenes del franquismo: “Cuando alguien no quiere que se investigue algo es porque le perjudica. Temen qué nombres van a parecer, qué empresas. Revelar la verdad en España haría caer muchas cabezas”.
“Hay niños robados con síndrome de Estocolmo”, dice De Carlotto
En Argentina hay juicios contra torturadores y ladrones de niños en casi todas las provincias. “Algunos de esos niños tienen síndrome de Estocolmo. Sus apropiadores les chantajean: ‘¿Vas a mandar a la cárcel a los padres que te han criado?’ Muchos tardan años en asumirlo, pero la familia no debe resignarse”. “En Argentina somos las abuelas las que buscamos a los niños porque a sus madres las mataron. Hemos recuperado a 105 nietos en 35 años. Al principio había terror, y el miedo paraliza. También las leyes de impunidad, que hubo que hacer entender que no eran justicia. Las madres de niños robados en España no pueden rendirse. Sería muy triste que ese niño se enterara algún día de la verdad y preguntara: ‘¿Y mi madre por qué no me buscó?”, afirma De Carlotto, que ve muchas similitudes entre los casos de España y Argentina. “Allí, la Iglesia también fue cómplice. Tenían depósitos de niños para entregar a los militares”.
“En España queda mucho por hacer. Es una democracia débil. Un país que tiene cadáveres en las cunetas no es una democracia plena. El Estado debe encargarse”, añade. Cree que las víctimas del franquismo tienen “más posibilidades de obtener justicia en Argentina que en España”.
Ya en el postre, surge la expropiación de YPF: “Vendrán más. Ahora, las minerías. Pero eso no tiene nada que ver con las relaciones entre argentinos y españoles, que seguirán siendo buenas”.
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/04/26/actualidad/1335461911_593510.html

Daniel Serrano Recio, 92 años y la historia de un exiliado que ha llegado al cine

Lleva años luchando desde Francia por recuperar la memoria de su hermano

Daniel Serrano Recio
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ELENA LLAVE. JUEVES, 26 DE ABRIL DE 2012

Daniel Serrano Recio. Nacido el 3 de enero de 1920 en La Torre de Esteban Hambrán (Toledo) y exiliado en 1963 a Francia después de luchar en el bando republicano y pasar 12 años en prisión. Cambian los nombres, los lugares y las fechas pero las historias de los que tuvieron que huir son muy parecidas. Este toledano de 92 años es el protagonista de “No darse por vencido”, un documental de una hora y media de duración dirigido por la española Susana Arbizu y el francés Henri Belin, hijo de españoles emigrantes.
La Biblioteca Municipal “José Hierro” de Talavera acoge el 27 de abril a las 19:00 horas la presentación de este largometraje seleccionado en Francia en los festivales internacionales de Cinemed de Montpellier, Traces de Vie de Clermont-Ferrand y Champ-Contrechamp de Lasalle. Acudirán los autores del mismo; Emilio Sales Almazán, presidente del Foro por la Memoria de Castilla-La Mancha; y el propio Daniel Serrano, quien ponía de manifiesto a encastillalamancha.es que “es hora de decir la verdad en España de lo que ha ocurrido; es necesario enseñar la historia en las escuelas”.
A sus más de 90 años tiene fuerzas más que suficientes como para seguir reivindicando la memoria de su hermano Eudaldo -quien llegó a ser nombrado teniente de alcalde de La Torre de Esteban Hambrán y fusilado en el cementerio del Este de Madrid en 1941- y para luchar por que su pueblo deje de llevar nombres de la dictadura.
Sus recuerdos de Toledo y de su pueblo están ligados a la escuela, a la que pudo ir hasta los 11 años, hasta que el duro trabajo en el campo le obligó a dejar el colegio y ayudar a su padre. También a la lucha de los obreros por conseguir mejorar el jornal de tres pesetas y un poco de vino con el que se tenían que sostener las familias. En La Torre de Esteban Hambrán, cuenta, la lucha política siempre fue muy intensa, primero gobernando “la derecha” -”que dio orden de cerrar la Casa del Pueblo (el lugar en el que se reunían los obreros) y la panificadora obrera”- y a partir de febrero del 36 con el gobierno de “la izquierda”. “Aquí todo cambió ya que dos consignas del programa del Frente Popular eran la construcción de escuelas y la reforma agraria, algo que se cumplió en mi pueblo a rajatabla”, dice Daniel, quien combatió en transmisiones en el ejército republicano.
Llegó la sublevación de las tropas de Franco y con ella la marcha de los combatientes republicanos a Madrid. Allí Daniel fue detenido y encarcelado tras el consejo de guerra en el que, además de los 12 años de cárcel que le impusieron a él, se condenó a siete hombres de La Torre de Esteban Hambrán a pena de muerte y a dos a 30 años de prisión.
Actualmente lucha para que su pueblo recupere la memoria de su hermano Eudaldo que él no ha podido quitarse nunca de la cabeza y para que “a un hombre que hizo tanto por el bien de su localidad se le honre de alguna forma”. Comparte esa lucha con la de borrar de las calles nombres heredados de la dictadura, habiéndose dirigido para ello a Emilio Sales, a la ex vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, a los alcaldes de La Torre de Esteban Hambrán…
Cree que el olvido a las tantas y tantas personas que hay enterradas en las cunetas de las carreteras y en las fosas comunes de los cementerios, víctimas de fusilamientos del Franquismo, “es un crimen de lesa humanidad, tal y como lo ha determinado la ONU”. “Hay que preguntarse quién es el responsable de que esto no se solucione”. Igualmente considera “inadmisible que en un país que ahora se llama democrático se tolere que aquellos que se levantaron contra un régimen legalmente constituido, en unas elecciones libres, luzcan sus nombres o sus símbolos en sitios públicos”.
En “No darse por vencido”, Susana Arbizu y Henri Belin proponen una reflexión de la España de hoy pero con un enfoque del pasado y de todo aquello que vivieron personas como Daniel Serrano, cuya particular batalla es el hilo conductor para hablar en el largometraje de lo que Belin calificaba de “memorias heridas”, las únicas que se plantean como “alternativa a la historia oficial”. Junto a Daniel también han dado la palabra a Acacia Condes, mujer exiliada que cruzó la frontera a Francia en brazos de su madre y que aún no ha recuperado los restos de su padre, un combatiente republicano; Eladio Martín, otro refugiado español, herido en la Guerra Civil; Julia de la Vieja Serrano, sobrina de Daniel; Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica; Ludivina García Arias, presidenta de la Asociación de Descendientes del Exilio Español; y Emilio Sales.
http://www.encastillalamancha.es/noticia/6290/wwwencastillalamanchaes#

CÁRCELES DE POSTGUERRA EN MADRID (II Parte)



 Madrid Abril 2012

10.- Prisión de Príncipe o Príncipe de Asturias
Habilitada en el antiguo reformatorio Príncipe de Asturias, situado en la Finca de Vista Alegre, Carabanchel. En la actualidad ocupa estas instalaciones el IES Puerta Bonita.
11.- Prisión de Quiñones
Antigua cárcel de mujeres de Madrid, cerrada por el gobierno de la República tras la construcción de la cárcel-modelo de Ventas. Fue reabierta por el franquismo como clínica psiquiátrica penitenciaria para mujeres. Se hallaba situada en la calle de Quiñones, 2, en el antiguo convento de Montserrat. Actualmente Priorato de Santo Domingo de Silos.
Volvieron los grilletes, procedentes del museo penitenciario, ya que años antes habían sido desterrados por la República.
12.- Prisión de San Antón
Se encontraba habilitada en el antiguo colegio de San Antón, en la manzana existente entre las calles Hortaleza, Santa Brígida y Farmacia. Devuelto el edificio a los escolapios, mantuvo su función como colegio hasta 1989. En 1995, un incendio acabó con todo lo que quedaba de las viejas escuelas, excepto la fachada. En la actualidad, el Ayuntamiento tiene prevista la reforma-rehabilitación del edificio para sede del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid y diversos equipamientos públicos.
13.- Prisión de San Lorenzo
Ocupaba un antiguo colegio religioso existente en la calle de San Lorenzo. Actual Residencia Universitaria Patrocinio de San José, adscrita a la Congregación Siervas de San José, en la calle de San Lorenzo, 20.
14.- Prisión de Santa Engracia
Ocupaba las instalaciones del colegio Divina Pastora, situado en la calle de Santa Engracia, Chamberí. Al cerrarse la cárcel, el centro recuperó la función educativa. Aunque en algunos textos figura como dirección la calle Santa Engracia, 134, actualmente se corresponde con el 142.
15.- Prisión de Santa Rita
Estaba situada en la C/ Eugenia de Montijo, 53, Carabanchel, en el antiguo Reformatorio de Santa Rita. En 1941 se transformó en Prisión Central de Trabajadores, “... y fue lugar de ejecución de muchos fusilamientos de sentenciados por pertenecer a partidos o sindicatos republicanos. Los detenidos eran obligados a realizar trabajos forzados como la construcción del barrio de Comillas o de la nueva Prisión Provincial”.
16.- Prisión de Torrijos
Antiguo convento de monjas habilitado como cárcel franquista. Estaba situada en la C/ de Torrijos, hoy C/ del Conde de Peñalver, 53, en el distrito de Salamanca. En la actualidad, el edificio es utilizado, como residencia de mayores, por la Fundación Dª Fausta Elorz. En su fachada hay una lápida recordando que en este lugar Miguel Hernández escribió La nana de la cebolla.
17.- Prisión de Ventas
Inaugurada en 1933 como encarnación del discurso penalista republicano, fue considerada en su época como cárcel-modelo de mujeres. Se encontraba situada en la C/ Marqués de Mondéjar, 16-18. En 1941 se elevó a la categoría de prisión central, dependiendo de ella las de San Isidro y Claudio Coello. A lo largo del verano de 1969 se procedió a su desalojo: en aquellas fechas sólo quedaban el Hospital Penitenciario de mujeres y el Centro Penitenciario de Maternología y Puericultura. Posteriormente el Estado se desprendió de la propiedad a favor de una sociedad bancaria, por trescientos millones de pesetas, la cual levantaría sobre el solar un complejo residencial.
“Ventas era un edificio nuevo e incluso alegre. Ladrillos rojos, paredes encaladas. Seis galerías de veinticinco celdas individuales, ventanas grandes (con rejas, desde luego), y en cada galería un amplio departamento con lavabos, duchas y váteres. Talleres, escuela, almacenes (en los sótanos), dos enfermerías y gran salón de actos transformado inmediatamente en capilla. En cada celda hubo según dicen, una cama, un pequeño armario, una mesa y una silla. En el 39 había once o doce mujeres en cada celda, absolutamente desnuda, los colchones o los jergones de cada una y nada más. Todo vestigio de la primitiva dedicación de las salas había desaparecido: se había transformado en un gigantesco almacén, un almacén de mujeres”.
18.- Prisión de Yeserías
Se encontraba en el barrio de Delicias, entre las C/s de Juan de Vera, del Plomo y Batalla de Belchite. Actualmente: Centro de Inserción Social “Victoria Kent”.
Según Eduardo de Guzmán: “El 31 de diciembre de 1939 funcionan en Madrid las siguientes prisiones: Yeserías, Porlier, Conde de Toreno, Santa Engracia, Torrijos, Duque de Sesto, Ronda de Atocha, Barco, Cisne, Ventas, San Antón, San Lorenzo, Santa Rita, Comendadoras, Claudio Coello y Príncipe de Asturias. Todas se hallaban tan abarrotadas que los presos amenazan reventar sus recintos, teniendo muchas veces que dormir amontonados en un espacio de 35 centímetros de ancho por metro y medio de largo. En Yeserías, pasaban de seis mil los reclusos; en Ventas hay más de diez mil mujeres y varios millares más en cada una de las restantes prisiones”.
19.- Prisión Maternal de San Isidro
Destinada a mujeres embarazadas o con niños lactantes, bajo el férreo control de María Topete, fue inaugurada el 17 de septiembre de 1940. Estaba situada en la Carrera de San Isidro, en las proximidades del Puente de Segovia, junto al Manzanares. En la actualidad, edificio residencial a la entrada del Paseo de la Ermita del Santo.
Aquella prisión junto al Manzanares daba la sensación de que era un chalet. Y lo gordo de eso es que las familias no te querían sacar de allí aunque lo pidieses por favor, porque consideraban que era una cárcel estupenda; claro, el locutorio era pequeño, se comunicaba bastante bien; luego, todos los días, la Topete ponía en el portal una lista de los buenos alimentos que nos daban, por ejemplo: un vasito de leche a media mañana, una comida especial sobre todo a las recién paridas. Ni leche ni nada.
20.- Prisión Maternal en Instituto-Escuela
Estaba situada en los Altos del Hipódromo, en el edificio que fue del Instituto Escuela de Madrid, que estaba vacío. Actualmente está ocupado por el IES Ramiro de Maeztu (C/ Serrano, 127). Fueron a parar allí parte de las mujeres encarceladas en Ventas que tenían niños.
Según testimonio de una comadrona, “Ventas era como una masa de humanos. Al ser comadrona, trabajaba en la enfermería; como es lógico parían y abortaban mujeres, los niños eran una gran cantidad, porque al tener al padre preso y detener a la madre los traían con ella. Entre Sarampión, tos ferina, viruela, tifus, los niños empezaron a morirse y ante el hacinamiento de tantísimas mujeres, pidió que se abriera un sitio, para llevar a las madres con los niños”.
21.- Prisión Provincial de Carabanchel
Dado el estado en que se encontraba la antigua Modelo (y el hacinamiento de los presos políticos en Porlier) el Estado decidió la construcción de una nueva cárcel, para lo cual compró unos terrenos en Carabanchel. El 20 de abril de 1940 comenzaban las obras, interviniendo en ellas unos 1.000 penados, procedentes en su mayoría de la cárcel de Santa Rita. Fue inaugurada el 22 de junio de 1944, con capacidad para 2.000 internos. Poco tiempo después empezaron a llegar los primeros presos, procedentes de las cárceles de Porlier, Torrijos y Santa Rita. Tenía su entrada por la Avenida de los Poblados.
De los tres patios que Carabanchel tenía habilitados, el de la izquierda era donde salían los aislados en el período de entrada, de unos diez días, pudiendo hacerlo sólo una o dos horas al día. Las celdas eran compartidas tanto por presos políticos como comunes, entre estos abundaban desde atracadores, falsificadores, carteristas, homosexuales hasta los llamados vagos de quincena siendo el número de esos presos unos 1.200 en el verano de 1945.
El patio central era el más grande y donde mayor tiempo permanecían, ya que estaban desde la mañana después del recuento y de la diana, hasta cuando se retiraban por la noche. El tercer patio era el de los comunes, se dividía a su vez en dos galerías de planta baja donde se albergaron los talleres-reformatorios, una vez la cárcel se terminó de construir. En las dos galerías de la planta baja no había agua y sólo contaban con cuatro retretes, pudiendo suponer las pésimas condiciones de habitabilidad e higiénicas que contaban los presos”.
Dejó de utilizarse en 1999, permaneciendo desde aquella fecha abandonada.

                                          Carcel de Carabanchel