martes, 29 de mayo de 2012

Virgilio Leret Ruiz. Una vida al servicio de la República


Un libro de Antonio Cruz González


Editado por El Viejo Topo. 19 €
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Virgilio Leret fué el primer oficial republicano ejecutado por los golpistas que se levantaron en Melilla el 17 de julio de 1936. Era el Jefe de las Fuerzas Aéreas de la circunscripción Oriental, con sede en la Base de Hidroaviones de El Atalayón, Base que fué la única que resistió con las armas al golpe de Estado, ya que otros departamentos militares se rindieron sin acciones de guerra. Fué fusilado en aplicación del Bando de Guerra la tarde-noche del 17 al 18 de julio de 1936, sin poder especificar la hora exacta, ni saber dónde se encuentran sus restos. Pero Leret no fué sólo un oficial ejemplar, leal a la República, de talante progresista y de carácter abierto y familiar: además fué escritor, que firmó con el seudónimo “El Caballero del Azul” y también fué el primer inventor mundial del motor a reacción para aviones, denominado en el registro industrial como Mototurbocompresor de reacción continua, un avance que revolucionaría la aeronaútica y que el no pudo desarrollar, por culpa del golpe de Estado. Azaña que conocía en secreto el proyecto le aseguró que se comenzaría su construcción en septiembre. Lo cual, como es evidente, no pudo hacerse. Su esposa, Carlota O’Neill presa en la cárcel de Victoria Grande en Melilla, desde el día siguiente al Golpe, consiguió salvar los planos y la memoria del proyecto de las manos de los fascistas, y hacerlos llegar al gobierno inglés; a partir de ahí se perdió el rastro, no pudiendo ignorarse que Gran Bretaña logró el motor a reacción en 1941. Tal vez el proyecto de Leret ayudó a ello.
Su esposa Carlota O’Neill, escritora y periodista destacó como dramaturga y directora del periódico Nosotras. Escribió sus Memorias con el título Una mujer en la guerra de España. Estuvo presa durante seis años acusada de asociación ilícita,e injurias al ejército. De la primera causa fué sobreseida. Mientras estuvo detenida en Melilla, le arrebataron la tutela de sus dos hijas, Mariela (María Gabriela) y Lotti (Carlota). La realidad de mantenerla en la cárcel, fué por ser esposa del capitán Leret, oficial republicano, que se resistió a los sublevados, si bien para conservarla en prisión se aceptaron denuncias de la familia de su marido, que no deseaba verla en libertad y con sus hijas. No obstante, tras vencer a sus perseguidores, consiguió salir al exilio con sus dos hijas.

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