miércoles, 2 de mayo de 2012

Dos mil asesinados como perros están por identificar en Mallorca





Maria Antonia Oliver



MATÍAS VALLÉS (Diario de Mallorca 28 d’abril 2012)
Maria Antònia Oliver (Inca, 1957) testificó ante el Supremo, en el juicio a Garzón por investigar el franquismo. Preside desde el 24 de febrero –fecha del fusilamiento de Emili Darder– la Asociación Memòria de Mallorca, que denunció los crímenes de la dictadura ante la Audiencia Nacional. Su abuelo sufrió una “desaparición forzosa”, su madre tiene 87 años.
–Para que se haga cargo del tipo de entrevista: “¿Da pánico declarar ante el Supremo?”
–Es como un teatro, que impresiona cuando desconoces el escenario. La defensa de Garzón no nos contactó hasta que llegué a Madrid, preparé la declaración en el taxi.
–¿Fue un interrogatorio de testigo o de acusada?
–La acusación contra Garzón pretendía ensuciar el movimiento memorialista, nos preguntaban si recibíamos subvenciones. La sentencia absolvió a Garzón, pero el Supremo condenó al mismo tiempo a las víctimas del franquismo. Nos niega el acceso a otro tribunal.
–¿Su declaración salvó a Garzón, o fue la condena anterior?
–Garzón estaba absuelto de antemano, porque había una condena previa. La querella por el franquismo era bastante anterior a Gürtel, que sin embargo pasó por delante a la hora del juicio.
–¿El mesías Garzón también resucitará?
–Estoy de acuerdo en que Garzón es la última víctima del franquismo, pero no lo veo como líder político, sino ocupando un lugar destacado como el actual en defensa de los Derechos Humanos.
–La vía penal no era adecuada para una reivindicación histórica.
–Los crímenes contra la humanidad no prescriben, ningún responsable del franquismo ha sido juzgado.
–¿Necesitan saber dónde están sus muertos, o quién los mató?
–Las dos cosas. No es venganza, sino derecho, que además no me corresponde a mí. Una persona no es responsable de lo que hizo su padre, y en la asociación hay hijos de personas que fueron represoras.
–¿La crisis borra la memoria histórica?
–El PP ni siquiera necesita esta coartada. Si no condena claramente la dictadura franquista, no gastará un duro en la memoria histórica. El Govern ni nos ha recibido ni nos ha contestado.
–Los cementerios no tienen exceso de visitantes.
–No es culto a los muertos, las fosas comunes son pruebas de un delito. Cuando una persona desaparece, ¿su familia no hace nada? Continuamos siendo perdedores. Queremos dejar de ser víctimas de segunda, por comparación con el terrorismo de ETA.
–¿Y quienes reclaman el derecho a olvidar lo que sucedió con sus antepasados?
–Lo respeto, pero intentaré que cambien de opinión, porque se equivocan. La mayoría quieren saber. No hemos recibido ninguna queja del familiar de una víctima aunque hay gente con miedo, todavía.
–Cuando murió Franco, sabíamos que perdonábamos a los franquistas.
–Las víctimas del franquismo no lo sabíamos. Nadie nos lo preguntó y, por haber vivido en dictadura, desconocíamos los mecanismos para actuar. Tenemos derecho, porque la matanza fue sistemática, generalizada, premeditada y con listas. La Mallorca democrática no puede aceptar 46 fosas clandestinas, donde están enterrados sin identificar dos mil asesinados como perros.
–El mallorquín ´menfotista´ no da el perfil de asesino.
–Lo que sucedió es muy extraño, y ha de servir como advertencia. Los que mataron son pocos, pero los muertos en la cuneta crearon miedo y silencio.
–¿Una Mallorca republicana también hubiera matado a sus civiles?
–En otros sitios hubo represión republicana, pero el Gobierno se oponía. Hay declaraciones explícitas de Azaña al respecto, frente a la ferocidad de Queipo de Llano. No dudo del dolor de las víctimas del bando republicano, pero tuvieron condenas, reparación, indemnización y estancos.
–¿Qué es lo más dulce y duro que le han dicho?
–Lo más duro, que buscamos venganzas personales, remover el pasado y compensaciones económicas. Lo más dulce fue no hace mucho, cuando entregamos a Francisca Mas, hija del alcalde republicano de Montuïri, un CD con la causa y la autopsia detallada. “Es como si lo hubiérais encontrado, es el único documento que tengo de mi padre, quiero que me entierren con él”.
–Habla usted desde la izquierda.
–Soy de izquierdas, llevo el lazo de enllaçats porque me da mucha rabia lo que hacen. Sin embargo, puedo entenderme con la derecha, aunque no con una derecha que no haya condenado el franquismo.
–¿Todo esto puede volver a ocurrir?
–Ocurrió no hace mucho en Yugoslavia. Las condiciones no son las mismas, pero se dan hoy similitudes con el franquismo. Se suprimen derechos, hay gente pasando hambre y marginada. Antes eran los señores, hoy es el capital. Hay personas muy cansadas de lo que sucede, que no se quedan en casa deprimidas y que no se conforman con manifestarse. No querría nunca que volviera a suceder, porque somos pacifistas como los mallorquines que murieron, población civil.

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