domingo, 29 de abril de 2012

Cuatro fosas sin abrir en Durangaldea (Vizcaya)

Durango 1936 revela su existencia el día que se cumplen 75 años de la toma de la villa por los fascistas

El batallón Fulgencio Mateos (UGT), formado por obreros de Durango, fue el último en resistir contra los fascistas (Durango 1936 Kultur Elkartea)




IBAN GORRITI - Sábado, 28 de Abril de 2012 

DURANGO. La asociación Durango 1936 Kultur Elkartea solo lleva funcionando cuatro años. Sin embargo, está a años luz del resto de los vecinos del municipio en materia de memoria histórica local. Hoy denunciarán la toma de la villa por parte de los fascistas el 28 de abril de 1937. Setenta y cinco años después, Durango 1936 revela a DEIA la existencia de cuatro fosas comunes en la comarca de Durangaldea.
Al mismo tiempo, avanza que en octubre inaugurará la primera escultura sobre suelo civil y no religioso en recuerdo de las “personas que lucharon en Durango contra el fascismo y defendieron la República y los derechos nacionales de Euskal Herria. Fueron hombres y también mujeres, como Benita Uribarrena Bollain”, matizan portavoces de la asociación que descubrió que esta mujer, fallecida el pasado octubre, luchó en la resistencia francesa contra los nazis tras ser evacuada.
Por orden cronológico, primero fueron los bombardeos del 31 de marzo y días próximos -”una herramienta para lo que iba a venir después, lo peor”, explican-, días más tarde la entrada de los fascistas hace hoy 75 años. La batalla dejó al menos cuatro fosas comunes por localizar.
La entrada del Tercio Montejurra por Kurutziaga deparó más crímenes que siguen impunes. “A partir de entonces asesinaron, fusilaron e hicieron desaparecer a centenares de personas; violaron a hombres, mujeres, niños y niñas; impusieron la religión católica; robaron casas y tierras; humillaron, encarcelaron y esclavizaron a los presos a trabajos forzados; sacaron a los niños y, especialmente, niñas de la escuela…”, señalan desde Durango 1936.
En el camino -nunca mejor dicho- quedaron fosas comunes. “Tenemos constancia de cuatro. Para identificarlas necesitamos que la gente señale dónde están. Sabemos los pueblos, una, por ejemplo, en Elorrio”. Aquella en la que echaron tierra sobre los de las trincheras que trataban de resistir a las fuerzas golpistas.
Un artículo de George L. Steer en el The New York Times recoge la entrada de los sublevados que ocuparon Durango el 28 de abril por la mañana. El célebre corresponsal sudafricano dejó escrito para la historia que los republicanos recibieron la orden de retirarse a las 17.00 horas del día anterior, después de estar toda la noche lanzando bombas con cañones desde el cementerio. Fue una batalla casa por casa hasta Iurreta.
EL ÚLTIMO BATALLÓN En esta anteiglesia aún se recuerda que, tal día como mañana, el batallón Fulgencio Mateos (UGT), compuesto por trabajadores de Durango, fue el último en resistir.
Al miliciano que estaba en el campanario de Aita San Migel lo acorralaron y lo arrojaron vivo desde lo alto. Gracias a la asociación Durango 1936, el pueblo inaugurará en la próxima celebración del actoAgurrik gabeak! una escultura en Kurutziaga, podría ser donde estuvo la cruz. Serán tres cubos y una escultura que construyen en Debako Arte Eskola. El colectivo, además, está recogiendo testimonios y recuperando los nombres de las personas asesinadas, fusiladas y que hicieron desaparecer en Durangaldea.

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