domingo, 26 de junio de 2011

Rescatar del olvido

lunes 20 de junio de 2011

Nadie escapó a la emoción que ayer se vivió en el alto de Igal-Vidángoz, donde todos los años desde hace ocho, se vive una entrañable jornada para recordar la cautividad y la represión sufrida de los 2.354 esclavos del franquismo que hicieron la carretera entre los años 1939-1941, y brindar un homenaje a ellos y a sus familiares que sufrieron castigos, penurias, y la incertidumbre de no saber de sus seres queridos.
Y como la vida pasa, los protagonistas de aquella crueldad se van marchando. Setenta años más tarde, su presencia se resiente en el alto. Ayer participaron en el acto: Luis Ortiz Alfau, de Bilbao, de 95 años, que vivió en su piel dos de trabajos forzados. Marce Melgar, compañera de José Luis Múgica, del mismo batallón que Luis, recién cumplidos los 94. De la Asociación de familiares de Fusilados y Desaparecidos de Navarra acudió Josefina Lamberto, a quien la guerra le arrebató a su padre y a su hermana, Maravillas, en Larraga, en 1936.
Resultaba del todo imposible escuchar sus testimonios y contener la emoción, emoción que marcó la mañana de ayer de forma especial en la despedida de dos luchadores por esta causa: Juantxo García de Azilu (Memoriaren Bideak) y Álvaro Fernández, (Colectiu Baix Llobregat. Dos personas que trabajaron en el mismo tiempo para rescatar esa parte de la historia silenciada, y que se han ido a la vez.
Para todos ellos los sonidos del txistu de Santi Begiristain y Kepa Vales, las notas amigas de Xabier Barriola y del cantautor, Fermín Valencia, cuya potente voz se quebró, tal vez por el recuerdo del amigo y la presencia de Josefina Lamberto. Ayer en el alto de Igal, ante unas trescientas personas, se escucharon también saludos internacionales, desde Colombia; de Cataluña se oyó la voz de familiares de Pepe Barajas, del Colectiu Republicá del Baix Llobregat, representantes de la plataforma, Lau Haizetara Gogoan, del Autobús de la Memoria, al bertsolari, Aimar Karrika, y la lectura del comunicado de Memoriaren Bideak, a cargo de Amaia Larumbe y José Mari Jimeno, en el que denunciaron la represión sufrida , la falsa democracia y expresaron el rechazo a la monarquía, sin olvidar la importante labor de los amigos, Juantxo y Álvaro. A continuación, se hizo entrega a Ana Barrena, compañera de García de Azilu, una escultura de Joseba Burusko, en nombre de Memoriaren Bideak y Hutsarte.
Tras ellos desgranaron sus dolorosos recuerdos, Luis Ortiz, Marce Melgar y Josefina Lamberto. Las hijas de Txomin Uriarte, prisionero y expresidente de Ahaztuak, de Bakio, cantaron el tango que los prisioneros entonaban cuando recobraban la libertad. Flores, agradecimientos y recuerdos de los ausentes, entre ellos del prisionero Félix Padín, que un día escribiera: "No llegaron a matarnos la moral, ni a perder dignidad. Hemos seguido tiesos". Tiesos para contar, para que no se olvide y nunca se repita.

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